viernes, 16 de diciembre de 2011

A nadie le gusta dormir solo

Algunos humanos no tienen más remedio que dormir solos, ya sea solos en la cama o en toda la casa. Si son adultos ya se pueden valer por sí mismos y cada noche se van a acostar solos, qué remedio. ¿Pero a quién le gusta realmente no poder compartir cada noche la cama con una persona querida? Si tenemos pareja y ya no vivimos en casa de nuestros padres, dormimos con nuestra pareja. Si somos adolescentes o todavía jóvenes y sin independencia económica pero estamos enamorados, hacemos lo que podemos para escaparnos de nuestros padres y dormir con la persona querida. Las personas viudas sienten una profunda tristeza al acostarse cada noche, solas en el lecho que compartieron durante años con su cónyuge. Algunos niños, de hasta siete y nueve años, duermen solos cuando están en su casa, y se conforman, ya son "mayorcitos", pero cuando van a casa de sus abuelos, duermen con ellos. Sus propios padres no los dejan, pero los abuelos, bueno, para eso están, para dejarles hacer lo que los padres no permiten, y tanto abuelos como nietos están encantados.

Incluso los niños a quienes sus padres sometieron al método de llorar se despiertan en mitad de la noche y al no estar ya en la cuna y saber caminar, van a la cama de sus padres. Algunos padres los dejan; se resignan. Algunos hasta empiezan a disfrutar de esto de dormir con los hijos. Otros no: tienen serias conversaciones con los pequeños, que incluyen amenazas, chantajes, castigos o premios a través de los cuales logran por fin que sus hijos vuelvan a dormir solos y sin "molestar" a sus padres.

¿Por qué insisten tanto algunos padres en que sus bebés y niños pequeños duerman solos? Ellos precisamente son los que más lo necesitan, pues el amor y contacto físico con sus padres es cuestión de vida o muerte. Al menos durante su primer año de vida, todos los bebés deberían dormir al lado de sus padres, ya sea en la misma cama o junto a ella. No hacerlo es antinatural y muy perjudicial para los bebés. Esta separación no es más que otra imposición social, que una vez más pasará factura a padres e hijos.

Algunos padres creen que "enseñar" al hijo a que duerma solo a una temprana edad le hará más independiente. De hecho, ocurre todo lo contrario. Los niños que comparten el lecho con sus padres son más independientes, tienen mayor autoestima, mejores resultados escolares y menos problemas de salud. Los bebés que duermen junto a sus padres lloran hasta cuatro veces menos que los que duermen solos, y por tanto crecen mejor. Además, tienen temperaturas más estables, ritmos cardíacos regulares y menos pausas largas entre respiros. El dióxido de carbono que exhala una madre mientras duerme estimula la respiración de su bebé y hace que éste siga el mismo ritmo que el de la madre. El Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante (SMSL) es la primera causa de muerte en los países occidentales de niños de hasta un año de edad. En países donde el co-lecho es una práctica habitual, el SMSL es practicamente inexistente. En España mueren cien bebés al año por SMSL, todos en su cuna. En cambio, todos los estudios científicos que se han realizado sobre el co-lecho confirman que es beneficioso para el bebé, tanto física como mentalmente. El co-lecho sólo es peligroso y debería evitarse a toda costa cuando los padres son consumidores de alcohol o drogas.

La gente que está en contra del co-lecho pone normalmente dos objeciones, o que no duermen bien con el niño en la cama o que temen por el bienestar de su vida sexual. Los que no duermen bien con el hijo en la cama normalmente no lo han hecho desde que éste nació, y por eso ni unos ni otro están acostumbrados. Pero los padres que lo han hecho desde el principio, y sobre todo la madre que da el pecho, normalmente duerme más y mejor y por la mañana se despierta descansada y llena de energía para ir a trabajar o ocuparse del bebé, que se despertará contento y sin llorar. El padre no se habrá despertado  en toda la noche.

Por lo que hace al sexo, muchos padres dicen, a veces riendo, que una vez tienes niños, eso se acabó. Claro, están tan cansados de no dormir por las noches, luego trabajar todo el día y ocuparse de los niños, que cuando llegan a la cama lo único que quieren es dormir. En cambio, si durmieran bien sí tendrían ganas. ¿Y dónde está escrito que sólo se pueda practicar el sexo en la cama? ¡Pues vaya aburrimiento! Los bebés y niños pequeños duermen muchas más horas que los adultos. Los padres que comparten la cama con sus hijos suelen ponerlos a dormir antes y entonces se levantan y disfrutan de algunos horas de relajamiento en pareja, dentro de las cuales también entra el sexo, a practicar en cualquier parte de la casa, o del jardín... Y para aquellas personas que consideren su vida sexual y su cama más importante que el bien de los niños, se inventó algo maravilloso hace ya muchos años, en diferentes formas y métodos: los contraceptivos.

2 comentarios:

  1. Supongo que tendemos a complicarnos y todo es más sencillo de lo que parece. A menudo, la respuesta está en la naturaleza de la cual formamos parte.
    Felicidades por el recién estrenado blog! En mi caso, el propósito de escribir semanalmente, pronto se convirtió en despropósito. Muchos esperamos que este no sea tu caso y podamos seguir aprendiendo de los niños.

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  2. Muy interesante y totalmente de acuerdo, me has convencido !!

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